Blog de Ana-Guillermina

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Un año para destapar tarros

Escrito por Ana-Guillermina 29-12-2017 en desesperanza. Comentarios (0)

Un año de muchos tarros que se destaparon

Creo que fue un mal año para la gente de este país, cuando ves tal grado de inmoralidad, de encubrimiento criminal, de indolencia, de desfachatez, de sociopatía en el poder, eso es como una ola que impacta en toda la malla social, y hay gente que asumirá esa conducta como válida y transformará el espectro social en una sucesión de hechos oscuros ( no hay nada que despierte mayor perversidad que la idea de que hay una impunidad total con respecto al delito en todas sus formas) y los que desde el otro lado, verán afectados su red emocional y social, porque se pierde el sentido de pertenencia a un grupo social donde podemos vernos como "compatriotas" para pasar a vernos como grupos hostiles entre sí. Y es que aquel que mantiene la decencia y los principios se siente permanentemente ninguneado, expulsado y hasta ridiculizado y eso dentro de una sociedad tiene efectos...La desesperanza es el peor y no se arregla con pastillitas, mucha gente se irá del país (la que es joven seguramente ) y otra mucha engrosará la fila de los suicidas. Si quien representa a una nación vive y obra por fuera de cualquier límite legal, los representados, pueden mirarse en ese espejo o quedar excluidos de él....Hay muchas maneras de marginar y la imposición de modelos en forma arbitrarias (como las políticas de género o la legalización de la droga) , la impunidad absoluta, la generación de una élite de estado , termina dejando mucha gente del lado de afuera....Ni hablar de la marginación económica ...Somos una planta de prueba y el experimento debe ser cuanto tarda una sociedad en autodestruirse....A paso firme vamos camino a ello...Y ningún ser con poder por mínimo que sea , es ajeno o esta exculpado de eso.


Si hay que arder...ardamos

Escrito por Ana-Guillermina 24-12-2017 en entrega. Comentarios (0)

Hoy estuve haciendo latir el corazón ...ardiendo en jóvenes pieles me hice un manto.

Descendía hasta sus aristas con la lengua y batí sobre su sexo tanto juego

Di la espalda al reloj, y a las miradas que le vieron la brisa fresca tras la espalda

Y bebí de su manos...de su trémula caricia

de su tartamudeo sexual de novedad ...

Y no le di sabidurías nuevas

solo me cobijé entre las lagunas de sus desbordes y me dejé mecer

sacudida  desde el centro.....

Arrebato eterno

Y, a veces, uno aspira una bocanada de sangre, la siente latir entre los labios, como húmeda de besos guardados, y uno se urge en las pieles nuevas, deja que el vaivén haga de cadencia, de cadena, de grito...uno roba líquidos prohibidos, lame límites como dagas, se olvida de los relojes, de las sábanas brillantes, de las bocas parlantes...En esa enorme ola de fuego deja que crepite la piel..si hay que arder...ardamos


Madrugadas

Escrito por Ana-Guillermina 24-12-2017 en amanecer. Comentarios (0)

Las madrugadas son como lienzos eternos llenos de flores que aún vibran de olores que han tenido...en las madrugadas cavo hondo pozos, para que mane algúna agua viva de la tierra oscura y agujeros donde nacen los vientos que se llevan los mundos deletreados.....

Las alboradas son párpados cerrándose al ritmo de una melodía lejana, de algún trino de pájaro que repite su mensaje entre las hojas de un árbol que no se ve.

Al alba caen los maquillajes y se ajustan las mentiras, se acaba el cuento repetido, el verso, y uno queda desnudo frente al halo violeta del aire.

Si...al filo de la luz, donde corta aún la noche sus tímidas garras, donde el día viene arrastrándose por entre el aliento de la luna, ahí en esa esquina doliente....estoy



Fuego y muerte

Escrito por Ana-Guillermina 19-12-2017 en Ira. Comentarios (0)

Un grito que nadie escucha y que se hunde en los pliegues de la respiración, de la sangre. Que se ahoga a sí mismo y engulle miles de lágrimas y el dolor. Un grito hecho de fuego, como una hoguera fuera de control, recorriendo las orillas malsanas. Los límites abismales, adonde irá a parar el fuego en su honda carrera de silencio. Fuego que arde y que quema, fuego que brilla y que calcina...cenizas tras de sí arrastra el viento.

Y en las cenizas, danza la muerte en la ventisca fría, como si fuera una nada mínima, como un veneno invisible, danza con las hojas arrancadas de los árboles antiguos. La muerte hace su cuna para que te recuestes y sepas que hay un sitio donde las cuchillas ya han cortado todo y nada hiere. 

Aún si me fuese a la montaña y gritara por una eternidad, el fuego seguiría ardiendo, rebelde, rebelde y siniestro como un volcán que toma por sorpresa los pueblos dormidos.

Así, vestida de ceniza, viajo por los mundos que me queman, esperando que las llamas consuman y yo sea libre.

Hay que arder por dentro y ardo; y volar, volar como las cenizas en medio de la hojarasca, los pétalos mustios y el perfume de las noches de lluvia. 

Hay vidas que no merecen llamarse vidas.

Rasgo la noche en medio de un montón de palabras no dichas, como dados , tiro los ojos sobre un tablero, para ver .

En algún lugar de mi crecen pequeñas rosas, negras y pulidas, rosas de invierno, apretadas al frío hasta no sentir.

Fuego...fuego y fuego y muerte en esta noche sin luna de colores.

Devuelvan el corazón

Escrito por Ana-Guillermina 15-12-2017 en soledad. Comentarios (0)

Hace varios días que late. Que grita. Lo escucho aullar entre los sueños agudos y por los perplejos. Veo que se conmueve. Que patalea, Que se desboca y que putea. Concluyo, está ahí y está vivo.

Y está solo.

Hay momentos en que la soledad es una especie de holgazanería cómoda, medio somnolienta, como una tarde lluviosa de sábado en otoño donde uno se abraza a una manta en un sofá con un te en las manos y escucha una suave música de otras tierras y se pierde....

Hay otros momentos en que la soledad tiene el filo de una larga aguja, fría que llega hasta el liquido centro rojo y hace una danza infinita llena de estrellas que no se transforman  en  lágrimas sino  suspiros, como de algo hace mucho tiempo perdido y que de golpe  se añora.

Cierto que no importa. 


A nadie le importa mucho los vericuetos de las soledades ajenas. Y eso es uno de los puentes rotos...y por un puente roto no se puede cruzar....


He hecho algunos puentes , a veces...con un poco de piel y de palabras, pero aún así , no lo quieren cruzar...

La orilla en la que se quedan es también como un filo, pero muchos ven allí una fuerte muralla de protección....

Por ejemplo, ahora es de noche, es una hermosa noche de verano, calurosa, insinuante, una noche para estar a la orilla del mar charlando de la vida de los mundos internos, de los dioses y de los monstruos que llevamos dentro....A mi alrededor escucho televisiones prendidas., algunas conversaciones, ruido de platos...La vida grita en algún lugar de este mundo en donde yo no estoy.

Y de no estar me estoy borrando...y de borrarme así desaparezco bajo todas las ansias que no puedo soltar